miércoles, 30 de enero de 2008

Las hormonas del ciclo reproductor femenino

por J.B. Brown D.Sc. Ph.D.
Profesor Emérito de Ginecología y Obstetricia, Universidad de Melbourne, Australia

http://woomb.org/bom/hormones/index_es.html

La ovulación - liberación de un óvulo por un ovario- es el evento más importante de un ciclo fértil; ocurre sólo una vez en un momento de dicho ciclo, aún cuando sea liberado más de un óvulo.

El proceso ovulatorio también produce las dos hormonas ováricas, estradiol y progesterona.

El estradiol es producido únicamente por el folículo en desarrollo antes de la ovulación; estimula las glándulas delcuello uterino (cervix) para que segreguen un tipo especial de sustancia mucosa (“moco con características fértiles”), la cual es esencial para que el esperma atraviese el cervix y alcance el óvulo. El estradiol también estimula el engrosamiento del endometrio que reviste internamente el útero (matriz).

Después de la ovulación, a partir de la ruptura del folículo se forma el cuerpo lúteo, el cual segrega estradiol y progesterona. Esta última causa el cambio brusco en las características del moco, lo cual ocurre inmediatamente después de la ovulación y define el síntoma del Día Cúspide.

La progesterona coadyuva a la preparación del endometrio previamente iniciada por el estradiol para la implantación del posible óvulo fecundado.

En ausencia de un embarazo, la producción de estradiol y progesterona comienza a declinar aproximadamente 7 días después de la ovulación, lo cual se traduce en el desprendimiento del endometrio como sangrado menstrual a los 11 hasta 16 días posteriores a la ovulación.

El Método de la Ovulación Billings utiliza los cambios en la producción del moco cervical como son percibidos por la mujer misma en su vulva, identificando así los eventos subyacentes fundamentales del ciclo ovulatorio.

Los cambios cíclicos en la actividad ovárica están controlados por la secreción de dos hormonas en la glándula pituitaria, la hormona folículo-estimulante (FSH) y la hormona luteinizante (LH). La producción de estas dos hormonas está a su vez controlada por un área del cerebro denominada hipotálamo. El hipotálamo actúa como una computadora, analizando las señales nerviosas de otras áreas del cerebro, incluyendo aquellas que son generadas por las emociones y los factores ambientales, como la luz y la oscuridad; también analiza las señales hormonales generadas en los ovarios y otras glándulas endócrinas y que son transmitidas por el torrente sanguíneo.

El ciclo ovárico progresa a través de una serie bien ordenada de eventos. Durante la última mitad del ciclo precedente, se suprime la producción de FSH y LH por la glándula pituitaria debido a la elevada secreción de estradiol y progesterona actuando por vía del hipotálamo. El cuerpo lúteo al final de dicho ciclo produce niveles decrecientes de estradiol y progesterona, lo que elimina esta supresión y eleva los niveles circulantes de FSH.

Los folículos del ovario tienen un nivel mínimo en sus requerimientos de FSH, por debajo del cual no se produce ninguna estimulación. Inicialmente los valores de FSH están por debajo de este nivel de umbral, pero se elevan lentamente hasta pasarlo y entonces un grupo de folículos es estimulado hacia un activo crecimento. Se requieren algunos días de crecimiento antes que los folículos empiecen a producir estradiol, el cual es secretado al torrente sanguíneo y alcanza el hipotálamo dando la señal que se alcanzó el nivel de umbral.

Hay también un nivel intermedio de producción de FSH que debe ser excedido antes que un único folículo sea finalmente impulsado para completar el proceso íntegro de la ovulación; y un nivel máximo que no debe ser excedido pues de otra manera se estimularían demasiados folículos ocurriendo una ovulación múltiple. Este nivel máximo está sólo un 20% por encima del nivel de umbral por lo que la producción de FSH requiere un preciso control de retroacción por el estradiol producido por los folículos.

Tan pronto como el folículo dominante se lanza hacia la ovulación, se producen niveles rápidamente crecientes de estradiol. Este estimula la producción del moco cervical y también suprime la producción de FSH en la carrera hacia la ovulación.

La caída de FSH también inicia un mecanismo de maduración dentro del folículo dominante que lo vuelve receptivo a la segunda gonadotrofina producida por la pituitaria, la hormona LH. Los altos niveles de estradiol también activan un mecanismo de retroacción positivo en el hipotálamo, el cual causa que la glándula pituitaria libere una masiva cantidad de LH. Este brusco aumento de LH es el disparador que inicia la ruptura del folículo (ovulación) aproximadamente 37 horas después o 17 horas después que se alcanza el valor máximo de LH (pico de LH).

La producción ovárica de estradiol cae bruscamente durante este intervalo previo a la ovulación. Después de la ovulación el folículo roto se transforma en un cuerpo lúteo y la producción de la segunda hormona ovárica progesterona, aumenta rápidamente, junto con más estradiol. La progesterona causa el abrupto cambio en las características del moco cervical, lo que define el síntoma del Día Cúspide. Cuando la progesterona decrece hacia el final del ciclo se produce como consecuencia el sangrado menstrual.


Todos los mecanismos anteriormente descriptos requieren períodos de tiempo prácticamente constantes de ciclo a ciclo y de mujer a mujer. Sin embargo, el aumento en la producción de FSH hasta alcanzar el Nivel de Umbral y el Nivel Intermedio, puede estar sujeto a retrasos. Durante un ciclo tipo de 28 días, el umbral se alcanza aproximadamente en el día quinto del ciclo, aunque en mujeres con ciclos muy largos no se logre dicho nivel por varios meses, aproximadamente 23 días antes de la próxima menstruación. No hay desarrollo folicular mientras no se alcance el umbral, por lo que hay muy poca secreción de estradiol y no se produce moco en el cervix. La mujer experimenta una sucesión de días “secos”durante este tiempo.

A menos que la mujer haya alcanzado la menopausia o haya entrado en una fase de amenorrea permanente, los valores de FSH finalmente se elevan hasta alcanzar el Nivel Umbral y así comienza el desarrollo folicular. Durante un ciclo normal, el aumento en la producción de FSH por encima del umbral continúa sin interrupción por lo que se excede el nivel intermedio en pocos días y el folículo dominante recibe estímulo suficiente para ser lanzado hacia la ovulación. El tiempo que transcurre entre el momento en que la FSH supera el umbral y el momento de la ovulación es de 7 a 10 días. Sin embargo, la elevación de FSH puede detenerse antes que se exceda el nivel intermedio y los folículos permanecen en un estado de estimulación crónica.

Las cantidades de estradiol secretadas se estabilizan en un menor nivel que el de la cúspide preovulatoria y son suficientes para estimular la producción de moco cervical con características más fértiles, las cuales permanecen invariables mientras los niveles de estradiol no cambien, hasta que el folículo dominante sea conducido a la ovulación con niveles más altos de estradiol. El estradiol estimula el crecimiento del endometrio uterino, de modo que a su tiempo puede originarse un sangrado de rompimiento. Esta es la causa más común de sangrado o manchado intermenstrual.

Finalmente los mecanismos de retroacción operan aumentando los valores de FSH por encima del nivel intermedio y la ovulación ocurrre dentro de los 7 días. El registro de días “secos “ o “parches de moco” durante la fase preovulatoria de ciclos prolongados, es en efecto un registro de los niveles de FSH que se encuentran por debajo o por encima del nivel umbral y entonces los folículos productores de estradiol están activos o inactivos respectivamente.

Una vez que el folículo dominante ha sido estimulado para lograr la ovulación, los eventos resultantes ocurren dentro de secuencias de tiempo establecidas. La fase estimulante toma 3 días, el tiempo entre la producción del pico de estradiol y la ovulación es de 1½ días y el intervalo entre la ovulación y la próxima menstruación es de 11 a 16 días. Un acortamiento de este último intervalo a menos de 11 días denota un ciclo infértil, y un alargamiento implica un embarazo.

Los síntomas de mayor producción de moco con características fértiles se observan en el día del pico de estradiol, el cual precede al síntoma del Día Cúspide y a la ovulación. El rápido cambio que define al síntoma del Día Cúspide se da muy próximo al día de la ovulación y es debido al aumento en la producción de progesterona en ese momento. El momento de inicio del siguiente período menstrual en ausencia de un embarazo es muy predecible a partir de todos estos eventos.